Ya sabemos que la industria alimentaria utiliza un montón de aromatizantes y potenciadores, entre numerosos aditivos, para mejorar el sabor de la comida, y también sabemos que la mayoría son perjudiciales para nuestra salud.

Los aceites esenciales ofrecen muchas ventajas en el sector de la alimentación. Gracias a sus propiedades son un beneficio para la salud, son muy bajos en calorías y reducen la necesidad de añadir potenciadores de sabor.

Es imprescindible utilizar los aceites de alta calidad y de cultivo ecológico, también tienen que estar quimiotipados, 100% puros y naturales.

Los aceites expuestos a altas temperaturas pierden propiedades, por este motivo es preferible incorporarlos cuando la cocción ya está terminando, es decir al final o en frío, así no vamos a perder sus propiedades terapéuticas.

Sólo debemos utilizar 1 o 2 gotas por receta.  Cierra bien la botella una vez utilizada para que no pierdan aroma y sabor.

Algunas recetas simples

Para enriquecer el aceite que ponemos en el pan, podemos añadir 1 gota de aceite de orégano o tomillo y además de un sabor espectacular obtendremos un efecto antibacteriano.

Al yogur natural le podemos añadir una o dos gotas de limón, pomelo, naranja o mandarina….

A la miel le podemos añadir unas gotas de lavanda, limón o tomillo…y obtendremos un efecto digestivo, antiséptico y calmante, dependiendo del aceite que utilicemos.

Al guacamole le van genial un par de gotas de lima.

A los batidos de frutas le podemos añadir unas gotitas de limón, o naranja, o mandarina….etc.

En la bechamel 2 gotas de nuez moscada nos dará un efecto Digestivo.